noviembre 23, 2009

XX // The XX (2009)


“Looking in from the dark
I walk out in stormy weather
Hold my words keep us together...”

Aquel que no derramó lagrimas jóvenes, que arroje la primera piedra. Aquel que celebró la adolescencia como los mejores años, que se vaya al diablo. The XX es un cuarteto (londinense, of course) de teenagers bizarros, quintaesencia de todos los novatos que la Gran Bretaña haya engendrado. Un montón de compactos bajo la cama, una tímida astucia y la pose anti-héroe cabreado son solo la superficie de una banda que sufre bien, sombrea y se agradece.

Romy, Oliver, Baria y Jamie, músicos por vocación, eran alienados por excelencia, de esos que se escondían al fondo del salón con mirada taciturna. Coincidir unos con otros y convertirse en los raritos del colegio que nadie queria en el recreo debe ser la anagnórisis de sus carreras, ejecutada con el modesto, críptico titulo The XX, impropio para una banda tan poco olvidable.

Tras algunos años de incipiente madurez, ocupando dos en la creación de su homónimo, la espera ha valido la pena: XX (2009) es la opera prima de la temporada, y probablemente la mas afortunada para cerrar esta década: arreglos de dream pop arenoso, bajos violáceos y percusiones minimas envueltas en un cuadro ochentero y personalísimo. Llamarlos sucesores de Jesus & Mary Chain suena precipitado, pero basta una oída a su sonido lugubre (sin ser gótico) y lacónico (sin ser folk) para reconocer en sus inquietantes melodias el halito heredado al sofisticado noise de aquellos, asi como los pasos patentados de un Ian Curtis que todavia no aburre y unos olvidados Young Marble Giants (remítanse a Kurt Cobain).

Teenagers ante todo, The XX escriben sobre el amor pueril y sus desdichas intimas; pero, a diferencia de los himnos juveniles en boga, se decantan por el desasosiego y el animo sexual, la incertidumbre del futuro y de si mismos. El acierto de poner a Romy y Oliver como vocalistas significa una brillante reinvención del tópico romántico; sin ser cantantes notables, sus monólogos de relaciones frustradas y sonrientes se antojan mucho mas sinceros y frescos de lo que pueda ofrecer cualquier solista; Romy con su tesitura afectada y british, Oliver mucho mas campirana y efectista.

Sobre bases pequeñas y episodicas, reposan canciones de escasa instrumentación, como si los drums y las guitarras temiesen romper la sofisticada armonía vocal. De puntillas, van tejiendo el comodo sopor de VCR, el onirismo de Fantasy, o el encanto fetichista de Basic Space y Heart Skipped A Beat. Asoma el Interpol mas cálido en Nigh Time, las greñas de Robert Smith en la gloriosa Infinity, y el llanto gentil en Stars.

Una generación desenfrenada, ligera, ebria de The Strokes, lentes de persiana y one hits veraniegos, desentendida de aquello que esconde la noche tras sus parpados, no necesita mas morreos. Los freaks del salón abrieron los ojos, y en la oscuridad, han adivinado las suficientes criaturas para firmar una obra tan misteriosa como fascinante.

tracklist:
Intro // VCR // Crystalised // Islands
Heart Skipped A Beat // Fantasy // Shelter
Basic Space //Infinity // Night Time // Stars

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Larga vida a Inglaterra, larga vida a los equis-equis. No podría empezar la década de mejor manera. Infinity, hermosa y decadente, para mi antologia personal. Basic Space, abajo como aperitivo.
Live it, freaks del mundo.

noviembre 11, 2009

Weighing Souls With Sand // The Angelic Process (2007)



[caratula 320 kbps 87 mb]

Si las animas hablaran, este seria su lenguaje.
Si dios existiera, este seria el murmullo de sus ultimas palabras.
Si Satan durmiese, este seria el disfraz de su silencio.

Asi reverberan los limites del universo.
Asi se escuchan los ángeles en éxtasis.
Asi fluye y corre la sangre en las venas.

El punto entre la vida y la muerte se escucha como

Escuchar The Angelic Process es mascar las entrañas y el hueso hasta la esencia misma del hombre; es lanzarse a un vacío cuyo final es el principio mismo; es valsear bajo la lluvia con el cuerpo envuelto en llamas; es el paroxismo de la agonia y la quietud del renacer. Es flotar sobre la mierda y las nubes, despellejarte y, en un respiro, descubrir que no eres sino voz y mutis.

Almas gemelas engendraron este infrahumano proyecto de épica ejecución: Kris Angylus y MDragynfly eran de esos amantes cuyo Arte es sexo y redención, cuyo encuentro queda sellado para un destino irremediablemente trágico, mas no desprendido de una pasión que no encuentra lindes en su creatividad. Con el fin del milenio nace su único primogénito, una criatura avejentada que bebió de un shoegaze melodioso, doom crudo y trastocado, un ambient radical y las cenizas del noise mas desmedido. Sin proponérselo, The Angelic Process (nunca hubo titulo mas atinado) encabezaron la marcha por los terrenos áridos y cristalinos del creciente drone metal.

Destrozado por ortodoxos testarudos y venerado por los sedientos de genialidad insólita, plagado de ecos submarinos y guitarrazos guturales, el genero no tardó en ser estandarte de bandas como Earth o Nadja, y encontrando su cenit de popularidad en Sunn O))). De los pioneros, sin embargo, TAP son los injustamente relegados, como si la sinceridad de sus piezas no tuviese cabida en las bóvedas moribundas de sus contemporáneos...

Y es que el matrimonio de los Angelic significa, ante todo, emoción. Superados los cánones clásicos y dando por el culo a la deshumanización propia del genero, llevan una honda carga sentimental que ya quisiera Stephen O'Malley y sus formalidades técnicas. The Angelic Process retoma los principios básicos de la estética, y, mas alla de su propio concepto, escudriña el oleaje emocional del espectador, haciéndole participe de una dantesca visita a su tormento particular. No existe un minuto de su corta discografia en que, cual Anna Varney mas extrema, una tristeza pura ascienda en un grito ardiente.

Dos albumes de estudio y dos EPs cubrieron la breve trayectoria de Angylus y su amada, desembocando en el praxis de sus sueños/temores/fantasmas mas recónditos: Weighing Souls With Sand (2007) es celebrado como la maxima entrega de la banda, amen quizas del tormento intimo que finalmente arrancaria la vida a Kris, no sin antes dejar un testamento auditivo tan lucido como destructivo.

Lo que en sus primeras producciones se atisba a trozos aquí es una certeza: Angylus arroja a Kevin Shields, Black Sabbath y Merzbow en una caja negra, les permite agonizar, inhala y sopla sus cadáveres sobre una ventisca templada de metal indescifrable. Alli están los mecanismos de sus vagas influencias, engranajes ajustando al azar que, sorpresivamente, construyen un artefacto melódico y de una belleza prima e incomoda. Vocales diáfanas escapan al oído en un paisaje que parece concebido por El Bosco: insectos de bronce aletean programaciones misticas, leviatanes resoplando percusiones tribales. Imposible desasir unas de otras sus inexactas composiciones, imponentes y dulces como ninguna, estallidos histéricos que podrían pasar por una colección de crescendos que perforan el espíritu sin permitir escape a su atmosfera opresiva y chirriante.

Y alla donde veas, la pálida sombra de Angylus, derrotado cual Frankenstein por su propia creación. Porque Weighinug Souls... es el mas hondo y perfecto análisis a la psique humana en clave abstracta que haya escuchado. Porque Weighing Souls... conmueve como album y como requiem, como la proyección de un espíritu extraviado en la búsqueda de su Ego, esa ausencia de alfas y omegas que finalmente la muerte misma no logró resolver.

Un año después de que TAP se rebelara como la banda drone mas brutal y poética del mundo, Kris escapó de lo terrenal, una tarde de abril como cualquiera, dejando inconclusa una obra que merecia un lugar en la historia; otra de tantas muertes que pocos lloraron. Tal vez, en el infinitesimal punto entre la vida y la muerte, Kris Angylus leyó en el silencio del pulso su propio renacer. Tal vez finalmente descubrió aquello que, en los confines de un cuerpo que habla y escucha, apenas podia suponer.

tracklist:
01. The Promise Of Snakes
02. Million Year Summer
03. The Resonance Of Goodbye
04. We All Die Laughing
05. Dying In A-Minor
06. Weighing Souls With Sand
07. Mouvement - World Deafening Eclipse
08. Burning In The Undertow Of God
09. Mouvement - The Smoke Of Her Burning
10. How To Build A Time Machine

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Llora, grita y dejalo ser. Live it.

noviembre 10, 2009

"tengo un arma apuntando a tus testículos..."

Yess entra a una enorme tienda de discos. Tras su habitual tirada de mierda a los estrenos del mes (“no maaa... ¿otra compilación de Selena?”) se dirige a su Tori-búsqueda obligada. En el estante, solo una copia de From The Choirgirl Hotel (divino como siempre) y una sola copia de Boys For Pele. Yess pone cara de “que-me-jodan”, jugueteando con Choirgirl.... Se acerca un dependiente arquetipo nerd (con todo y bandita en la nariz y mirada de ninfómano).

DepNerd: “¿buscabas algo?”
Yess: “Sip, ¿tienes mas discos de Tori Amos?”
DepNerd: “¿quien?”
Yess: “Tori Amos.”
DepNerd: “...”
Yess: “To-ri-A-mos, la cantante.”
DepNerd: “...”
Yess: “es pianista, gringa...”
DepNerd: “...”
Yess: “¬¬!!”
DepNerd: “dejame buscar.”

DepNerd se retira a su compu. Yess con cara de hastío manosea una hermosa copia de The White Album. DepNerd regresa. Le quita Choirgirl... de las manos, lo manosea con expresión estupida. Yess se aferra a sus jeans soportando el ansia de morderlo.

DepNerd: “¿como se llama...?”
Yess: “WTF? Amos, TORI AMOS”
DepNerd: “si, si, ¿como se escribe?”
Yess (entre dientes): “##$%&/&$%:!...”

DepNerd se retira. Yess le hace britney-señal. Sigue echando mierda sobre discos de André Rieu. Un dependiente idéntico a Edward Norton pero mas seco se acerca. Yess calma sus multiples ansias.

Eward Norton: “esto... oye... ¿que crees? Son los únicos que tenemos.”
Yess (sarcástico): “nooo, ¿neta?”
Edward Norton: “neta, ¬¬, si no me crees, revisa tu mismo.”
Yess: "hijodeturep... ching... mam..."

Sin decidir si es broma o tratamiento de choque, Yess sale enfurruñado. Acto seguido, devora y solloza de felicidad con Inglorious Basterds, reafirmación de su amor a Tarantino y los diálogos punzantes y la mejor película esnob que haya visto...



(por cierto, Ximena Sariñana aparece en el soundtrack de New Moon...
¿donde esta Jules Winfield cuando se lo necesita?)

noviembre 06, 2009

Dark Night Of The Soul // David Lynch, Danger Mouse... (2009)


[letras | caratula | 320 kbps | 100 mb]

“Distant bell ring
But steps echo
No one on these streets
Callin' out your name...”

Aquel que no haya escuchado de David Lynch se ha perdido una vida plena en inquietudes y exenta de obviedades. Peor aun, aquel que conozca a David Lynch y sea indiferente, es ajeno a las leyes de la naturaleza mas siniestra y factible. Pocos artistas pueden dejar heridas perdurables, y solo el nativo de Montana puede enmarchar tal procesión de imágenes a taladrar las retinas comunes: fetos anfibios, rostros cercenados, conejos gigantes, hembras locas y sexuales, falsas giocondas Llorando forman el repertorio de cuerdas donde Lynch, cual titiritero, conduce tus movimientos cerebrales a su propia realidad, tan irresistible como enigmática.

Imaginar un album bajo su tutela, ergo, invita a carreteras gélidas, blues dolientes y ritmos cocteleros donde las balas perforan la sensatez. El resultado, empero, puede ser tan aterciopelado como sus extravagantes soundtracks, o de una pálida luminiscencia como el Wait For Me, de Moby. Por tanto, sorprende que Dark Night Of The Soul (2009) cumpla la regla, y a su vez, escape a los limites sensoriales del creador de Mulholland Drive.

Danger Mouse y Sparklehorse, cada uno en su propia senda (el uno, acompañado de Damon Albarn, Jay-Z y Beck, el segundo saltando de The Flaming Lips a Danny Elfman) bifurcan en un proyecto alzado a nivel de culto incluso antes de su aparición: un album bajo el concepto de un film de autor, con “visuals by David Lynch”, un libro para geeks y un catalogo de colaboradores envidiable no es cualquier cosa. Conflictos legales con EMI, escuchas gratuitas en la red y el sarcástico lanzamiento de un CD-R en blanco conforman la quintaesencia del underground que se niega a serlo.

Lejos de la formula In Rainbows (“caprichoso album anti-disquera distribuido en la bendición de la web”) que genera tantos adeptos como debates candorosos, la nova santísima trinidad encuentra en el peer-to-peer la culminación y beneplácito de sus intenciones, y se agradece. Porque Dark Night Of The Soul es una autentica joya, una insoportablemente hermosa pausa a la inmediatez sonora donde las Lady Gagas se reproducen como Gremlins y los genios deben bajar la cabeza.

Lei que este “es el album mas grande que jamas vera la luz”, y digo amen. En manos de Brian Burton y Mark Linkous, las pesadillas lynchescas adquieren matices de ensueño, trazados con maestria en un galimatias musical e improbable, onírico e imposible. Pero al cobijo de los durmientes Cronos y la lógica son muertos impacientes.

Wayne Coyne suena lluvioso en la balada Revenge, y Just War es tan atípicamente folk que Gruff Rhys enternece. En el umbral, Jason Lytle saluda casi indiferente, con una sonrisa irónica en Jaykub (quizas el himno anti-shoubiz del año). Julian Casablancas tiñe su cabellera garage con las pinceladas de un Dalí punk en Little Girl, y hay tiempo para que Black Francis beba un trago de Pixies, escupiendo un rock sagrado en Angel's Harp. Sin ceder un segundo de bits, Iggy Pop se luce como en sus buenos tiempos, y sufre con elegancia en Pain. El interludio es Star Eyes..., ni mas ni menos que Lynch, inhalando psych-rock y exhalando dream pop entrecortado.

Al segundo acto, Lytle seca sus lagrimas y se despide con sobria maestría, sollozando sin pudor en Everytime I'm With You. James Mercer se cuela con una cajita musical en Insane Lullaby, acercándose a lo ya experimental en un trance fantasmagórico y barroco. Daddy's Gone es un country árido y patriota a cargo del propio Linkous y la suavísima Ninna Person de The Cardigans. Suzanne Vega trata de hacer milagros con The Man Who Played God, trazando apenas un olvidable esbozo de Picasso. Grim Augury anuncia el final de la tormenta en las modulaciones de un Vic Chesnutt atmosférico, y la fria calma repta por Dark Night Of The Soul: Lynch, cual Mr. Roque, juega la carta mas negra del album, y deposita sus vocales nasales en una grabación avejentada y cabaretera, como escapada de su propia Lost Highway, un sórdido murmullo bajo las sabanas antes de abrir los ojos.

El instante imposible culmina, te revuelves inquieto, hambriento del sueño o la muerte, acaso, y sabes que no existen dejá vùs para los ausentes. En la noche, bajo la tímida luz tras la ventana, Lynch sonríe con malicia, sabiendo que, nuevamente, tienes las preguntas y el las respuestas.

tracklist:
01. Revenge (feat. The Flaming Lips)
02. Just War (feat. Gruff Rhys)
03. Jaykub (feat. Jason Lytle)
04. Little Girl (feat. Julian Casablancas)
05. Angel's Harp (feat. Black Francis)
06. Pain (feat. Iggy Pop)
07. Star Eyes (I Can't Catch It) (feat. David Lynch)
08. Everytime I'm With You (feat. Jason Lytle)
09. Insane Lullaby (feat. James Mercer)
10. Daddy's Gone (feat. Mark Linkous, Nina Persson)
11. The Man Who Played God (feat. Suzanne Vega)
12. Grim Augury (feat. Vic Chesnutt)
13. Dark Night Of The Soul (feat. David Lynch)

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Y pensar que hace unos años tachaba a Lynch de “anodino y complaciente”... Benditos sean Naomi Watts y Henry Spencer, madure lo bastante para escuchar Dark Night Of The Soul, y decir con todas sus letras que es PUTAMENTE GENIAL. Si nadie lo incluye en su top ten del 2009, me sentiré ofendido.
Va en serio: live it.

noviembre 03, 2009

Fangoria no es nada...

La curiosidad (vease Flash), el desasosiego, y mi ocio matutino,
me llevan a descubrir esto...


El titulo del disco, Richard Strauss y la viveza de su “coño”
hacen que esta mujer merezca un sitio en mi iPod... y mi corazón...

In This Light And On This Evening // Editors



[2 CD | letras | caratula | 320 kbps | 130 mb]

“I swear to god, in this light and on this evening,
London's become, the most beautiful thing I've seen...”

Había una vez, bajo un cielo de deshilvanadas nubes donde no existia el sol, un chico de mirada silenciosa y carne desdichada, que arremetia a mano limpia sobre una existencia poliédrica e insuficiente. Al cierto unisono, un trio de principes inacabados vomitaban glamour apocalíptico sobre romances sofisticados. Al poco tiempo, cuatro siervos acariciaban la realeza en la negada madurez de sus vocales y la nobleza de sus guitarras.

Los cuentos debieran tener un final feliz, muerto el dragón, heridas las brujas y los besos de postal. Pero, bien ha dicho Lennon, la felicidad es un arma caliente, intempestiva. La felicidad no es el punto final de la historia, y los enunciados de la ultima pagina son un mar de suplicios. Asi, Ian Curtis muere entre los versos de Ceremony, Depeche Mode se convierte en una delicada sombra de si mismos, e Interpol sucumben al hartazgo de falsos imitadores y una desaprovechada sabiduría. Los tristes sobreviven, al fin y al cabo.

Editors es el principio del epilogo, quizas la letra capital de los restos humeantes de aquello que se insiste en llamar indie rock. Un cuarteto de Birmingham que coge los modos de sus obvísimas (e indispensables) influencias, agrega guitarras vagabundas y enérgicas, teclados europeizados, una voz tipica pero en plena madurez, y los pone al servicio de una puesta sucia, imperfecta y entregada.

Ya desde su primer placa, The Back Room (2004), se atisbaba ese avejentado sabor ochentero en paladares jóvenes con Joy Division a sus espaldas. La despreocupada faceta de músicos noveles, que engendraria monstruos como Munich o Fingers In The Factories, esculpía una tristeza suave, lluviosa, de esa cuyas lagrimas se ocultan en las sombras. El llanto sónico salpicaría An End As A Start (2007), quiza mayor a su estupendo debut. Despegándose de lo genérico, el nuevo album es pleno en instrumentaciones básicas, escondiendo cantos épicos que despegan desde el glorioso y caluroso Smoke Outside At The Hospital Doors. Alegorias religiosas, sufrimiento con clase y una soledad que ahora reverbera a plena luz, encontrando en The Racing Rats un inusual punto cumbre.

En esta evolución narrativa, no extraña que In This Light And This Evening (2009) explote en incontables direcciones, con numerosos niveles de lectura y un giro brutal a su sonido. Editors, retrasados felizmente en los ochenta, buscan en la electrónica mas sofisticada y fetish el escape a sus oscuras manias, vaciadas en un combo extrañamente colorido, adictivo y perfectamente dosificado. Ignoremos lo que diga Pitchfork Media (que si no es Radiohead, no es nada): Editors sabe lo que hace, y lo que no ha de hacer... también lo hace.

Mas cercanos a la tradición del Depeche Mode clásico o The Cure mas terrible, la banda se atreve a desafiar sus propios preceptos, contagiados por esa reciente necedad de frescura techno-rockera. El resultado, sin embargo, guarda mayor similitud a Primary Colours (The Horrors, 2009), que al inexplicable sarcasmo de Tonight (Franz Ferdinand, 2009). Del post-punk que los vio nacer solo quedan las intenciones: es el synthpop en el que empapan su natural ingenio para la emotividad descargada. Uniéndose a la ola de prodigios que coquetean con la Alemania mas amable, esa de Kraftwerk o los brutales Einstürzende Neubauten, rozan las fronteras del krautrock, reemplazando sus guitarras patentadas por sintes elaborados.

Chris Urbanowicz se despliega cual Bach en su órgano, sobre un lienzo cuyas pinceladas indie se licuan con una melancolia cadenciosa. Firma sus interpretaciones mas graves y personales, patentadas en el track de obertura, In This Light..., ascendente flirteo de bajos nerviosos y beats urbanos y alarmantes, mi personal favorito en toda la carrera de la banda. Pero es Tom, con esa inigualable teatralidad que ya le envidiaría Paul Banks, quien se pasea en su ciudad privada de extrañas callejuelas vocales; del frenesi popero de Papillon a ese claroscuro rabioso en You Don't Know Love; del languido lamento en The Big Exit al sintético infarto en Eat Raw Meat = Blood Drool. En su colección de bonus tracks, Cutting II, ha de ataviarse con This House Is Full Of Noise (pianístico y durísimo), My Life Is A Ghost y sus pasajes industriales, o con la marcialidad graciosa de For The Money.

No es, ni en broma, un album sencillo. Aquellos que usan playeras irónicas y consideran Is This It (2001) el disco del siglo, le tacharían de incomprensible y ridículo, y los melómanos complacientes anti-New Age le recibirán con brazos abiertos. De cualquier forma, Editors no deja indiferente. La tristeza nació para ser propiedad privada de los genios y los locos, y la toxina de los extraños. La tristeza, en cualquier caso, es inherente a cualquier lector, por sonrientes que sean las palabras.

tracklist In This Light...:
01. In This Light And On This Evening
02. Bricks And Mortar
03. Papillon
04. You Don't Know Love
05. The Big Exit
06. The Boxer
07. Like Treasure
08. Eat Raw Meat = Blood Drool
09. Walk The Fleet Road

tracklist Cuttings II:
01. This House Is Full Of Noise
02. I Want A Forest
03. My Life As A Ghost
04. Human
05. For The Money

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Mi gusto inevitable de la temporada. Ah, como se goza el indie cuando no es indie, la electrónica cuando es mamona y plena en genialidad. Quieras o no, es un candy-ear para cualquiera. Tal vez no sea el único que arme slam con Papillon... ¡Y que Pitchfork se trague sus palabras! Live it.


(debe ser Superman... a las dos cuadras, me daba un infarto...)
 
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