octubre 15, 2009

Third // Portishead

[letras | caratula | booklet | 320 kbps | 116 mb]

"I saw a savior
A savior come my way
I thought I'd see it
In the cold light of day"

Hablar de Arte es hablar de creación y destrucción a proporciones inversamente semejantes, de genialidad sufrida y mediocridad aplaudible. Hablar de Música es hablar de un largo y tortuoso camino que desemboca en ocio cotidiano dentro de una nube de alcohol y toxina, una corona de espinas hecha de vinilos y Eleonor Rigbys que dios no logro deshacer. Hablar de trip-hop es hablar de un genero controversial, amado, odiado, reverenciado y menoscabado.

Hablar de Portishead es hablar de Arte por el Arte, de Música por Música, de acción y reacción en una triada de renacentistas nacidos en el grisáceo Bristol en los 90s. Es hablar de un proyecto efimero y legendario que ha costado sangre y lagrimas, de un culto sistematico vertido en los oidos de una decada imposible y sangrienta, de una breve trayectoria que significa el ultimo parteaguas en la Música posmoderna.

En Portishead se unen lo experimental y lo old-fashioned, los ritmos selváticos con el jazz de antaño, las vibraciones industriales con los soplos electroacústicos, la voz sangrante sobre un hueco escenario engalanado con todos los placeres y pecados que un artista digno de serlo nunca se ha permitido. Los polvorientos teclados de un maduro y sabio Geoff Barrow, los beats de un joven y silencioso Adrien Utley, y la enigmática, huraña presencia de Beth Gibbons. Una elaborada, brechtiana puesta en escena que no soportaría la magnitud de sus propios golpes.

Viendo la luz en un atípico cortometraje donde se las daban de histriones, To Kill A Dead Man, a ritmo lento pero seguro dieron sus primeros pasos con Dummy (1994). Insólito, insolente e innovador. Hip-hop lacónico con alientos épicos que entraba en un oído para no salir jamás. De escucha amigable y fuerza inolvidable, dejaría a la posteridad el bíblico Wandering Star, el crudelísimo blues Glory Box y una naciente linea de fanáticos estrictos.

Gateando y balbuceando, llegaron a Portishead (1997), Poco tenia que ver el grandilocuente aire de big-band electrónica con las atmosferas drone de Massive Attack, proyecto con que el acusado trip-hop les involucraba. Beth transitó con gracia natural de los acid scratchs ingleses al flamante y neoyorquino cabaret que marcó punto y aparte con All Mine, y agregó un aterciopelado paréntesis con Only You. El trio fue recibido a la derecha de dios en asientos de primera, pero dios les mostró los dientes.

Los grandes no duran mucho, mandamiento irrefutable: Bauhaus, Joy Division, Nirvana... Ni siquiera The Beatles soportaron su gloria y egos mas de una década. Sea acaso que las mentes brillantes son polos idénticos que, dolorosamente, se repelen. Portishead no escapa a la condena: dos albumes en solo cuatro años antes de evaporarse de la faz terrestre, mas allá de las sombras que ellos mismos edificaron. La aparición del innecesario (mas estupendo) Roseland NYC (1998) significó el coma inicial que, por mas de diez años, contuvo el aliento de los ingleses, asomando episodicamente en recopilación o en proyectitos memorables que no se superaron a si mismos.

Se ha dicho que la tercera es la vencida... Third (2008) sera recordado quizas como uno de los retornos mas perfectos y misericordes jamas escuchados. Lo que meses atrás parecia un neto rumor volcado en extrañas y punzantes canciones desembarcó en 11 tracks, ni mas, ni menos, de una manufactura tan precisa, tan escrupulosa y delicada, que algún barroco calificaría de satánico. Portishead siglo XX, convertidos en Portishead siglo XXI, derrocan el método creativo, y en su lugar, se abrazan a la muerte de sus propios paradigmas.

Third lleva la reinvención a un nivel absoluto, trazando abismos entre cada melodia: del enigmático y lo-fi opus en Silence, a la meticulosa tempestad de Threads, los vocales infinitos de Beth estallan en registros inusuales, revistiéndose por igual de Kraftwerk, Nick Drake o la misma Liz Fraser. El hueco escenario da cabida a una esperanza relativa (The Rip), la angustia progresiva (We Carry On), un free-jazz desolador (Magic Doors), los stacattos matemáticos (Nylon Smile, Plastic), y un potente himno apocalíptico (Machine Gun...). Los histriones se enjugan el rostro, y en monólogos surrealistas recuperan aquello que el tiempo y el polvo les arrebató. El telón se cierra sin mediaciones, y la voz sangrante calla, quizas para siempre, quizas veinte años, quizas lo suficiente antes de que la triada regrese timidamente, ya no como genios, sino cual dioses o monstruos.

tracklist:
01. Silence
02. Hunter
03. Nylon Smile
04. The Rip
05. Plastic
06. We Carry On
07. Deep Water
08. Machine Gun
09. Small
10. Magic Doors
11. Threads

●● descarga en comments ●●

Cinco semanas de café internet, dos procesadores quemados, un torpe intento de suicidio y ocho cuerdas de violín despues... Regreso a mis andadas con el disco perfecto, con la canción mas sorprendente que jamás haya escuchado... Machine Gun abre los cielos y quema el corazón. Beth es alimento sagrado para el oido. Live it... nuevamente.

2 comments:

...Y3s5 dijo...

●● DESCARGA AQUI:

Third: http://www.mediafire.com/?yzjm4imyzta

...y luego comenta, men!! ●●

Eric dijo...

Hola :) Gracias por pasarte. La verdad es que tu música es muy rara, es decir (No me malinterpretes), que es muy diferente a la que oirias en cualquier radio.
Ahora me bajo alguna cancioncilla haber si me gusta :)
Por cierto, tu pagina de arte (Fotografia) es maravillosa, enhorabuena. Saludos!

 
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